Phlomis fruticosa, también conocida como salvia de Jerusalén, es un arbusto perenne de origen mediterráneo que destaca por su follaje gris plateado y sus llamativas flores amarillas en forma de anillos.

Florece entre primavera y verano, atrayendo polinizadores y aportando color y textura al jardín.

Es muy resistente a la sequía, ama el sol y se adapta bien a suelos pobres, lo que la convierte en una gran aliada para jardines de bajo mantenimiento o estilos más naturales y secos.


Altura y extensión:
60-120 cm. de alto,
90-150 cm. de ancho
Origen: Albania, Chipre, Grecia, Italia y Turquía.

Condiciones: Suelo bien drenado, se adapta fácilmente. Crece mejor a pleno sol.

Su mejor temporada:
Verano, excelente opción para bordes secos y soleados, jardines rurales o costeros.

0 comentarios